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Entrevista a Alejandro Arroz

Por Rocío Navarro

Productor, guionista y director de cine nacido en Salta. Se formó en el Centro de Estudios Cinematográficos de Buenos Aires y realizó varios seminarios internacionales de perfeccionamiento con destacados artistas audiovisuales. Ganó 7 premios nacionales otorgados por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) y dos becas de la Fundación Antorchas. Produjo y dirigió 30 documentales sobre el noroeste argentino, series documentales y varios largometrajes. Sus producciones fueron invitadas a participar de festivales y muestras internacionales de Cine en Brasil, Cuba, Colombia, Bolivia, España, Marruecos, Francia, y Sudáfrica.


Tenés una mirada bastante particular a la hora de contar una historia, que nace de tu origen, de tu trayectoria y vinculación con ciertos territorios: ¿Creés que estas condiciones encuentran lugar en los puntos de vista que adoptás para narrar?

Mi origen fue en la ciudad de Salta en la década del 60. Salta es una provincia llena de contrastes: por un lado, ciertos sectores que sienten un orgullo por el pasado colonial y por otro, numerosos Pueblos Originarios, con los que tuve la suerte de trabajar en mis documentales: kollas, wichís, qom, chanés, ava guaraníes, todos con una cosmovisión muy rica, pero viviendo una realidad social muy dura que poco cambia con el tiempo. Yo preferí estar del lado de los Pueblos Originarios, por lo que mi primer trabajo de importancia fue A´Hutsaj, rito prohibido (*1) filmado en las comunidades wichís de Santa Victoria Este, en Salta, ya en la frontera con Bolivia y Paraguay, donde en éste 2020 ya se registraron más de 15 muertes de niños por desnutrición, lugar al que volví varias veces al igual que a los demás territorios de Los Andes donde trabajé con hermanos kollas. Creo que necesariamente ese andar y ese compartir influyó notablemente en mi punto de vista para narrar.

Uno de los tópicos que atraviesa tu filmografía es el tema de la identidad, vinculada a movimientos que surgen desde un develar algo de lo originario que subyace en tus temas. En este sentido: ¿Creés que tus producciones realizan algún aporte la visibilización de ciertas minorías? Pensamos, por ejemplo, en producciones como Blanco y Negro.

Siempre sostuve que mi interés por la identidad es porque en las ciudades carecemos de ella. Persistentemente me pregunté qué somos y las respuestas son difusas. Mi acercamiento a los Pueblos Originarios es para distinguir esa fuerte identidad que conservan como pueblo, como colectivo, como comunidad en los territorios, pero también en las ciudades. Me tocó compartir en el Bajo Flores de CABA celebraciones que congregaban a miles de kollas a través de sus comidas, de sus ritos, de la hoja de coca, de sus tradiciones como un remanso en la ciudad para luego retomar el trabajo diario que los aleja de sus raíces. Los hermanos Vilca Condorí, héroes de Malvinas y protagonistas de uno de mis documentales (*2) me contaron que estar el 1º de agosto en alta mar era muy doloroso para ellos ya que no podían tener el vital contacto con la Madre Tierra, con la Pachamama. El aporte de mis trabajos en cuanto a la visibilización de las minorías trata de ser de doble dirección: por un lado destinadas a gente alejada de esas realidades y por otro para las propias comunidades. Recuerdo que en ocasión de proyectar A´Hutsaj, rito prohibido en el Chaco Salteño, Ubaldo Corbalán, un wichí, que además había sido guía y traductor, me dijo: “No sabía que estábamos tan mal” a pesar de que él fue quien me mostró muchas cosas que el documental expone. Con la Serie Blanco y Negro (*3) fue distinto porque se trató de una investigación intra familiar. Mi abuela materna era afrodescendiente, pero la familia negaba esa realidad. Cuando comencé a pedir que me muestren fotos de parientes negros la mayoría se resistía y los pocos que me mostraron algunas no me dejaban copiarlas, hasta que un hecho lamentable como la muerte de una tía abuela posibilitó el acceso a gran parte del álbum fotográfico familiar donde había muchos negros retratados. Un tío decidió compartírmelas, y luego fue uno de los protagonistas de la serie. En 2001 tuve la suerte que me inviten a la 1º Conferencia Mundial Contra el Racismo, la Xenofobia y la Discriminación (WCAR) en Durban, Sudáfrica y allí pude compartir experiencias idénticas de personas de Brasil, Colombia y los Estados Unidos que andaban tras sus orígenes negados. Por eso fue muy importante para mí poder realizar la serie y ahora me encuentro en un proceso de actualizarla y convertirla en un largometraje ampliado y corregido a partir de las últimas y lamentables acciones de racismo en el mundo. 


El aporte de mis trabajos en cuanto a la visibilización de las minorías trata de ser de doble dirección: por un lado destinadas a gente alejada de esas realidades y por otro para las propias comunidades.


Por otra parte, hay una línea que siguen tus producciones que nos parece está relacionada con mostrar un poco lo abyecto del sistema, por ende, lo que no es mostrado normalmente. Pensamos en Pallca, en Los Vilca Condorí, todas esas “falencias” o “fallas” que la Historia no suele relatar: ¿Se puede decir que en tus películas emergen una serie de reclamos o posicionamientos políticos producto de abordar las historias desde puntos de vista singulares?

Pertenezco a una generación de realizadores argentinos que en muchos casos ponemos en evidencia lo abyecto del sistema. Felizmente, hay muchos casos de directoras y directores que estamos en esa línea. Con el largometraje de ficción Pallca, (*4) descubrimos que es la primera película nacional donde todos los actores principales pertenecen a un pueblo originario, en este caso el kolla. No buscamos esa singularidad, solo nos la marcaron luego de las funciones privadas en Buenos Aires. Generalmente en las películas que hablan de los Pueblos Originarios debe haber un protagonista “blanco” casi siempre un actor de renombre, en nuestro caso evitamos eso y los tres actores que no son kollas hacen pequeños papeles secundarios de, justamente, gente que no es de la comunidad como la maestra, el comprador de cueros y el vendedor ambulante. Fue un gran aporte de esos actores profesionales que demostraron el apoyo total al proyecto: Alberto Benegas, Rodolfo Cejas y Lucrecia Ramos. La protagonista es una niña que al momento de rodar solo tenía 9 años, Celina Gutiérrez, su trabajo nos maravilló. En San Isidro, la comunidad donde se filmó gran parte de la película no había luz, por lo tanto, el ver películas era un hecho muy fortuito así que trabajamos con el elenco actoral desde cero para que aprendan las técnicas de actuación para la ficción, que es muy diferente a participar de un documental dando algún testimonio. En esa pequeña comunidad se filmó en el año 1982 Martín Choque, un telar en San Isidro documental que dirigió el actual Ministro de Cultura de la Nación Tristán Bauer.


Pertenezco a una generación de realizadores argentinos que en muchos casos ponemos en evidencia lo abyecto del sistema.


Hablando de Pallca, como la primera película de ficción protagonizada por integrantes de la comunidad colla: ¿Cómo lo atravesaste a nivel personal y comunitario? ¿Cómo fue recibida por la crítica? 

El rodaje de Pallca no hubiera sido posible sin el acompañamiento de Bernabé Montellanos, músico y actor kolla nacido en San Isidro. Las condiciones de rodaje fueron muy duras, no hay caminos, no había luz ni alojamientos, estuvimos 6 semanas en la montaña a caballo y burros, esta experiencia de rodaje se refleja en parte en el making of Haciendo Pallca (*5). Con Bernabé nos conocimos en las Segundas Jornadas Indígenas “Fiesta de la Pachamama Corpachada” en Mendoza (1996) y decidimos hacer un documental sobre su comunidad, Entre la Selva y la Puna (*6). La premisa fue ir sin un guión establecido y rodar lo que iba aconteciendo mientras estábamos allí. De esa experiencia surgió una amistad muy grande y la mayoría de los protagonistas de Pallca fueron personajes del documental muchos años antes. Hay un diario fotográfico sobre esa experiencia muy interesante y revelador (*7). El documental se sigue viendo, fue presentado en 2019 en la Cinemateca de Madrid, España, en el marco del Conversatorio sobre Cine y Resistencias Indígenas. 

Ph: alejandroarroz.com

La crítica recibió muy bien a Pallca y fue invitada a varias muestras y festivales. Uno de los más interesante fue la 10º Muestra Internacional de Cine + Video Indígena de Chile ya que mostró la película en muchas comunidades trasandinas. El estreno de Pallca todavía está pendiente en Argentina debido a un largo proceso de producción con el INCAA, que se puede resumir en que ganamos el 1º premio del Concurso Nacional de Guiones sobre Niñez y Juventud organizado por el INCAA y el Ministerio de Educación de la Provincia de Buenos Aires en 2002, cuando el país sufría una de las crisis económica e institucional muy grave. Recién se nos pagó en 2009, pero los fondos no alcanzaron totalmente para la producción. Durante los 4 años de gestión macrista en el INCAA nunca nos recibieron, por lo que estamos esperanzados que con una nueva gestión podamos destrabar el estreno. 

Con respecto al trabajo que venís realizando en Cuba con las escoltas del Che Guevara: ¿Nos podés contar un poco sobre este acercamiento? ¿Cuál es el espíritu de las historias que se cuentan?

Mi llegada a Cuba fue en el año 2000 en el marco de un intercambio cultural entre artistas de Salta y de Santiago de las Vegas en el municipio de Boyeros, en la provincia de La Habana. Luego en 2003 me invitaron al 1º Festival de Cine Pobre Humberto Solás en Gibara, municipio de Holguín, organizado por el ICAIC, Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográfica. En ese viaje, mi amigo y ahora co-productor de todas las producciones en Cuba, Ruddy Fernández García, me presentó a Alberto Granado, el mítico compañero de viaje del joven Ernesto Guevara por Sudamérica. A partir de varias charlas comencé a descubrir que Granado había hecho muchas cosas al margen de su famoso viaje en moto, que era lo que más se conocía de él. Por ejemplo, se traslada a Cuba luego del triunfo de la revolución y fue testigo privilegiado de los grandes acontecimientos sociales y políticos en la isla, entonces le propuse hacer un documental sobre su vida en Cuba, pero en esos años estaba comprometido con el rodaje de “Diarios de Motocicleta”, la película de Walter Salles. En 2006, una vez que terminó el intenso trabajo en esa producción, me dijo que estaba listo para iniciar nuestro largo documental Alberto Granado, el viajero incesante (*8). Es así que partí para La Habana y comenzamos a acordar la producción. En ese viaje además proyecté mi largometraje Luz de Invierno (*9) y varios documentales en diversos espacios. En 2008 regresé a La Habana con Norberto Ramírez, co-productor y sonidista para iniciar el rodaje, que incluyó viajar con Granado y parte de su familia a Argentina, donde filmamos en Buenos Aires, Rosario (Santa Fe), Alta Gracia (Córdoba) y Salta. El documental se presentó en varios festivales, pero la experiencia más emotiva fue participar con toda su familia en el 38º Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

Filmando en La Habana conocimos a Alberto Castellanos, escolta y amigo del Che, quien justamente se casó con Aleida March en su casa. Castellanos fue parte de la guerrilla del EGP (Ejército Guerrillero del Pueblo) comandado por Jorge Ricardo Masetti en la selva de Orán en Salta, experiencia guerrillera que fue desmantelada rápidamente y Castellanos terminó preso en la cárcel de Salta. Otro de los escoltas, Hermes Peña, resultó muerto en Orán, y Masetti desaparecido en la selva. La experiencia de vida de Castellanos junto al Che y luego en sus misiones internacionalistas en África y Nicaragua nos motivó a emprender el rodaje del documental Alberto Castellanos, leal ayudante del Che (*10). Para este rodaje viajamos a la ciudad natal de Castellanos, Las Tunas, en el oriente cubano y en el 2011 logramos traerlo a Salta donde filmamos en la selva y en la cárcel donde pasó 4 años preso. El documental se presentó en una gira por La Habana, Holguín, y en el Conjunto Escultórico Memorial Comandante Ernesto Che Guevara, de Santa Clara, donde se libró la batalla final contra Fulgencio Batista y luego estuvo en Competencia Oficial en el XV Festival Internacional de Documentales “Santiago Álvarez In Memoriam” que se realiza en Santiago de Cuba.   

Ph: alejandroarroz.com

El contexto de producción audiovisual ya era complejo antes de la pandemia, y este fenómeno profundiza aún más los conflictos del sector: ¿Cómo es filmar hoy una película en el país? ¿Cómo ves el panorama productivo en el corto plazo para el cine nacional?

En Argentina tenemos un Instituto de Cine, una Ley de Cine, diversas organizaciones que nuclean al sector audiovisual y un colectivo de realizadores muy prestigioso en el mundo. El gobierno anterior trató de desfinanciar al INCAA, negó apoyo a las producciones nacionales, les quitó pantallas, el nefasto Hernán Lombardi llegó a borrar el sitio de la CDA (Contenidos Digitales Abiertos), donde se podían ver todas las producciones financiadas por el estado desde 2010. En este momento de pandemia estamos organizándonos para ver cómo va a continuar la producción audiovisual argentina a partir del cambio de gobierno. Así que nos encontramos esperando el pleno funcionamiento del INCAA para saber cómo será el futuro.

Contanos un poco sobre los proyectos que estás trabajando y qué planes tenés en carpeta para el futuro cercano.

En este momento, estamos trabajando en la producción de sendos largometrajes basados en las series Blanco y Negro e Historias de la orilla, los cuentos de Carlos Hugo Aparicio (*11. Sigo con mi Taller de Cine en forma on line, ahora los alumnos escribieron cuatro guiones sobre experiencias personales en la pandemia que serán filmados apenas se pueda y la 13º Temporada del Cine Club de los Miércoles que dirigimos junto a Matilde Casermeiro se encuentra sin funciones presenciales pero con recomendaciones on-line para esperar el reencuentro cuando se pueda. Por otro lado, estoy trabajando en un proyecto de largometraje sobre los Pueblos Originarios y Malvinas, esperando poder viajar nuevamente a Cuba para filmar el documental sobre José Mendoza Argudín, también escolta del Che, a quien acompañó en la famosa primera gira por el mundo.

En los tiempos que corren: ¿Cuál creés que es el aporte de tu trabajo en términos de resistencia y/o transformación social y cultural? 

Mi aporte debe ser valorado por las películas que hago, no creo que pueda dar una opinión personal al respecto. 


Enlaces a las producciones

*1. A´Hutsaj, rito prohibido

*2. Los Vilca Condorí.

*3. Blanco y Negro

*4. Pallca

*5. Haciendo Pallca

*6. Entre la Selva y la Puna

*7. Interculturalidad en Pallca

*8. Alberto Granado, el viajero incesante

*9. Luz de Invierno

*10. Alberto Castellanos, leal ayudante del Che

*11. Historias de la orilla, los cuentos de Carlos Hugo Aparicio

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